Siete meses de Sánchez a golpe de decretos y de leyes de la 'era Rajoy' y ninguna reforma de fondo

Carmen Obregón

Mucho se ha hablado estos días de la intensidad legislativa del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, llegando incluso a señalar que Ciudadanos y PP han aprobado la mayoría de sus iniciativas legislativas. Sin embargo, el verdadero balance es otro bien distinto.En estos siete meses, el jefe del Ejecutivo ha gobernado a golpe de decretos y decretos leyes (16 para ser más exactos), de los cuales, cinco corresponden a transposiciones de la UE -es decir, directrices que de no cumplirse obliga a los Estados miembros a pagar una multa-. El resto han sido asuntos de trámite necesario de consenso, como la eliminación del impuesto de las hipotecas, el control de las narcolanchas, la implementación del Pacto de Estado de Violencia de Género -de la era Rajoy-, o la ampliación del programa de Activación de Empleo, así como la oferta extraordinaria de Empleo Público, cuestiones que tienen que pasar por el Parlamento.

Bajo la fórmula del decreto-ley -el actual Gobierno no tiene capacidad legislativa dado su número de diputados en la Cámara-, Sánchez ha llevado en estos siete meses propuestas como la exhumación del cuerpo de Franco del Valle de los Caídos, la ampliación de los derechos de los que sufren el franquismo, las medidas urgentes de transición ecológica -conocido por el cuponazo eléctrico-, la sanidad universal y la devolución de los derechos a los inmigrantes sin papeles -algo que se venía practicando en casi todas las CCAA de España, empezando por Madrid-, o la polémica renovación por decreto del consejo de Administración de RTVE.
Decalaje legislativo

La vía del decreto -que no del decreto ley-, la herramienta de la que ha echado mano el presidente socialista, permite que entren en vigor nada más ser publicado por el Boletín Oficial del Estado (BOE), debatir a posteriori la ley con urgencia en el Congreso, prescindir del periodo de enmiendas, y en caso de que no salga aprobada por la Cámara, eliminarla de la normativa, pero sin carácter retroactivo.


Sánchez se ha manifestado contrario al uso de este recurso utilizado por todos y cada uno de los presidentes del Gobierno, más allá de que tuvieran mayoría absoluta en el Parlamento, o no, siendo Zapatero el que menos tiró de decretos.

En 2015, en sus tiempos de secretario general del Partido Socialista, Pedro Sánchez se comprometía públicamente a "limitar" el uso de los decretos leyes a las "circunstancias indicadas para ello". Tres años antes, y esta vez a través de las redes sociales, el entonces diputado dejaba escrito este mensaje: "Se cambia un país por Decreto? Sin el concurso de los actores que luego deben llevarlo a la práctica? No es mejor acordar antes que imponer?", suscribía.

Entre los grandes fracasos legislativos, cuenta el dirigente socialista en su haber con el tapón que se ha encontrado en el Congreso para introducir por vía de urgencia la reforma de la Ley de Estabilidad Presupuestaria, haciendo uso de una ley orgánica que nada tenía que ver con la ley de estabilidad.

Esta reforma pretende eliminar de la ley el derecho que el Senado tiene a tumbar la senda fiscal. En esta ocasión, Sánchez se alió con Unidos Podemos y recibió respaldo de otras formaciones, pero la Mesa del Congreso apeló a competencias reglamentarias, y frenó en seco la operación. Las consecuencias las sufre el Gobierno en estos momentos. En el apartado de fracasos se contabiliza el de RTVE. La disposición de renovar el organismo público sin consensuar con el resto de las fuerzas políticas, y sin tener en cuenta el cauce legal que el corresponde, se encontró con el rechazo de la Cámara.

El episodio de los huesos de Franco tampoco contribuye a engordar la estadística de los éxitos legislativos. Los impedimentos de la familia del dictador y las dudas de las competencias jurídicas están ralentizando uno de los anuncios estrella del Gobierno de Pedro Sánchez, como de la eliminación de los aforamientos, o la reforma laboral, un anuncio que tendría que ir como proyecto de ley.

De lo ajeno a la crisis

En las últimas semanas, el presidente y el Grupo Socialista han repetido el discurso que abunda en los apoyos que el Gobierno ha recibido en el Congreso del resto de partidos. El relato contrasta con actuaciones copiadas y que se atribuye a sí mismo, como la subida de las pensiones, el sueldo de los funcionarios, y la mejora de las pensiones de viudedad.

En el cierre de inventario, Sánchez tiene dos dimisiones de ministros, los escándalos fiscales que se ciernen sobre los ministros de Educación, de Ciencia, o del ministro de Exteriores, además de la reprobación de la titular de Justicia. La tesis del presidente del Gobierno, cuya autoría se cuestiona, tendrá que someterse a la comisión monográfica del Senado. Éste no parece un regalo de Reyes Magos.

Comentarios
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Eme   |2018-12-22 12:59:47
todo humo y preelectoralismo
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