El Actimel de Susana Griso: no es magia ni ciencia, sino estafa

EP/Agencias

Recientemente hemos tenido ocasión de padecer intensivamente un anuncio de un producto lácteo patrocinado con la imagen de la célebre presentadora en el que se nos explicaban sus bondades de forma tan agresiva como falaz. En él, Susana Griso afirmaba de entrada el efecto inmunitario del yogur en cuestión, y nos instaba a contemplar la demostración de su efecto porque, decía, “para creer hay que ver” dando paso a una animación en la que aparecía un tubo (la barrera de las defensas, explicaba la señora mientras que en las imágenes se intentaba figurar el tubo digestivo para las imaginaciones de los televidentes) lleno de agujeros que eran taponados por unas misteriosas esferas blancas constituyentes del producto.

 

Se generaba así en los entendimientos, tan poco avezados como bien predispuestos por la belleza y autoridad de la starlette televisiva, una idea falsa pero sin duda de gran efecto y por lo tanto engañosa, al hacer ver que actimel es capaz de reparar las laceraciones que se producen sin más ni más en el intestino, idea que además y subsiguientemente, acarrea la consecuencia de que se sufren daños si no se toma actimel. La acción beneficiosa del actimel se avala además con la citación de un estudio demostrativo de la Universidad de Navarra (un estudio realizado por encargo, es decir, dirigido).

El componente presuntamente beneficioso de este yogur es la bacteria Lactobacillus casei, presente por lo demás en muchos otros productos lácteos, incluido el yogur convencional y que forma parte de la flora intestinal, en la que contribuye al mantenimiento de una correcta renovación epitelial del intestino. En este sentido, la revista Nature publicó un estudio que concluía que efectivamente, esta bacteria favorece el buen funcionamiento de la flora bacteriana, pero no tiene ningún efecto en el sistema inmunitario de los consumidores. Por lo demás, está presente en muchos otros tipos de yogur, incluido el convencional, que aporta los mismos beneficios pero a un precio mucho más bajo, como ha puesto de manifiesto la organización alemana de defensa de los consumidores Foodwatch, que incluso ha sugerido que los elementos probióticos de este yogur normal son más efectivos que los de actimel.

Las sucesivas campañas publicitarias de Danone han insistido abusivamente en el supuesto apoyo que proporciona actimel al sistema inmunitario, y no sólo en el intestino, si no que han asociado sus presuntos efectos salutíferos a la prevención de otros problemas que pueden sobrevenir por la presunta depresión inmunológica causada por el estrés, el frío o el cansancio, refrendados, según la marca, por una serie de estudios propios que se relacionan en su página web. De forma que actimel, además de regenerar boquetes en el tubo digestivo, combate las secuelas del estrés, ayuda a evitar los resfriados y revigoriza a los niños con exceso de actividad diaria, extremo este último que sí puede tener visos de verosimilitud si tenemos en cuenta que contiene el doble de azúcar que un yogur normal.

Si Danone siempre ha ido al límite de lo permisible (más bien por aquella cara del límite que por ésta) en sus campañas de promoción de actimel, con la protagonizada por Susana Griso ha entrado de lleno en la contravención legal, desbocando incluso una manga tan ancha como la que se aplica en la regulación publicitaria. Así lo ha apreciado el Jurado de Autocontrol, órgano colegiado de aurtorregulación publicitaria, que ha estimado la reclamación interpuesta por la Asociación de Usuarios de la Comunicación contra algunos mensajes vertidos en el anuncio, precisamente los referentes a la capacidad de “ayudar a las defensas”

El anunció fue modificado en un primer momento, eliminando parte de sus contenidos, (incluída la mención al misterioso estudio de la Universidad de Navarra), y finalmente retirado de la emisión. Danone ha adoptado la pose de empresa cumplidora que acata las normas publicitarias, y sin embargo, queda la sensación de que ha actuado con alevosía. Sus campañas son de las que más quejas acumulan por parte de diversas asociaciones de consumidores y usuarios, y tienen por lo tanto criterios de sobra para ajustar debidamente sus estrategias promocionales. Lejos de atender estos criterios, en este caso han llevado su mala práctica publicitaria habitual un paso más allá en la desverguenza, a sabiendas de que iba a suscitar enérgicas quejas y de que acabaría recibiendo amonestación. Pero, habiendo desplegado una difusión intensiva de su anuncio, cuando han sido reconvenidos la estafa ya había sido perpetrada.

Comentarios
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Anónimo   |2009-06-24 19:57:39
LO QUE SE LLEGA A HACER POR DINERO, TOTAL ESTA TÍA DE MENTIR EN UN TELEDIARIO A
MENTIR PUBLICITANDO UN PUFO, QUE MÁS LE DÁ.
Manolo  - Fuentes   |2009-06-25 12:23:20
Por favor. Si fusilais un artículo entero de otra web sin cambiar ni una coma
al menos haced referencia a ella. Más que nada por cortesía. De momento este
artículo ya lo leí en e-ciencia.com un més antes de que lo publicarais
vosotros.
El típico "visto en:" es muy útil.
Muchas gracias.
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