Los reyes decrépitos nos felicitan

Arturo del Villar

DOS felicitaciones navideñas nos ofrece en estos días la Casa Irreal, una con los reyes titulares y sus dos hijas, y otra con los reyes decrépitos y su muleta. Esta última es la que llama la atención mucho más, porque Sofía luce un horroroso vestido estampado con grandes margaritas, quizá las que deshoja, siguiendo la tradición, para saber si su marido la quiere o no, aunque puede ahorrarse la consulta, porque los hechos hablan, o mejor escandalizan por sí solos, y porque Juan Carlos muestra una decadencia física que daría pena si se tratase de otra persona, y no de quien vive a costa de los Presupuestos Nacionales, y encima nos obliga a sobornar con nuestro dinero a sus barraganas para que no se vayan de la lengua.

 

Es de advertir que Juan Carlos continúa utilizando la misma firma que cuando era el monarca efectivo, es decir, “J Carlos R”, que quiere decir “Juan Carlos Rey” en abreviatura. Ahora la R le corresponde a su hijo y sucesor a título de eso, de hijo, porque otros no puede presentar para desempeñar el cargo, habida cuenta de que sus vasallos forzosos estamos callados, unos en las mazmorras borbónicas y otros todavía sólo fichados por su Policía de momento.

El deterioro físico de Juan Carlos es notable. Ya dijo su última barragana oficial, la falsa princesa Corinna zu, que era un viejo señor que no servía para nada. Ella sin duda lo sabía mejor que nadie. Y es que el tiempo se comporta implacablemente con todos los seres humanos, incluidos los reyes. Pensamos en que han pasado 24 años desde aquellas majestuosas fotografías que le hicieron los paparazzi tumbado boca abajo en su yate, culo al Sol sin bañador bordado en rojo ayer, como el de sus años de falangista. Fueron años gloriosos en los que era él quien abandonaba a sus bárbaras barraganas sin rey, y no al revés, como en la hora de la decrepitud. Y eso no hay manera de aviagrarlo. No obstante, a él le quedan los recuerdos de aquellos días de ímpetu, y a los vasallos las fotografías.

LA LOA AL REAL CULO

La revista italiana Novella 2000  publicó el 20 de mayo de 1995 las fotografías delatoras de la buena forma en que se encontraba entonces el designado sucesor a título de rey por su padrino el dictadorísimo. Hecho un tigre ansioso de sangre fresca. Así lo demuestran estas fotografías publicadas, y los vídeos secretos que pagamos muy caros y se hallan custodiados como documentos para la historia nazional. Ahora, en cambio, es su caricatura. Casi inspira lástima su actual aspecto decrépito.

Los redactores de Novella 2000 se sintieron líricos en el momento de escribir sus impresiones sobre las fotografías tomadas por sus paparazzi. No era para menos. Aquel soberano culo merecía todas las loas, así que lo loaron. En el titular resaltaban que era el primer caso de un rey retratado tal como vino al mundo, sin más ropa que un sombrero: È Juan Carlos il primo regnante al mondo ad apparire senza gli slip. Ya era hora de que fuese el primero en algo. Ahí estaba, en su actitud favorita en decúbito prono sobre una toalla, sin preocuparse de nada de lo que sucedía en su reino, mucho menos en el resto del mundo, mostrando su real tafanario urbi et orbi a todos los lectores de la revista, desde las sirvientas de Roma hasta el papa del Vaticano. Porque ese ejemplar pasó de mano en mano, italianas, por supuesto, ya que muy pocos ejemplares consiguieron burlar las inspecciones policiales de equipajes en las fronteras nazionales.

No ahorraron elogios los redactores al comentar la real escena: Con questo fisico asciutto e longilineo, il re se conferma come uno dei sovrani piú in formi d’Europa, tanto da poter far concorrenza ai principi di altre corti. Han transcurrido 24 años entre esa fotografía y la utilizada para la felicitación navideña. De aquel longilíneo cuerpo no queda ni la sombra, que ahora está achaparrada y abastonada. Ya lo advierte la locución latina: Sic transit gloria borbona. Y el gran Jorge Manrique, en los inicios de la poesía castellana, preguntaba a sus lectores de todos los siglos: “Decidme: la hermosura, / la gentil frescura y tez / de la cara, / la color y la blancura, / cuando viene la vejez, / ¿cuál se para?” En donde él escribió cara leamos culo, para aplicar los versos a nuestro señor don Juan Carlos de Borbón y Borbón, y comprobar que no para en nada, que se pierde, porque aunque no se lo veamos en la actualidad, lo imaginamos por lo visible.

¿UN GRAN HOMBRE?

Admirados al ver los elogios de los periodistas italianos al real nalgatorio de su majestad en sus buenos tiempos, y orgullosos como vasallos de que los destinos de la patria estuviesen regidos por quien maravillaba a quienes descubrían sus intimidades, recordamos la observación atribuida al príncipe de Condé, respecto a que no existe ningún gran hombre para su mayordomo, porque lo ve todos los días desnudo en el baño, y comprueba de ese modo que no es más que él.

Los vasallos del sucesor a título de rey designado por el dictadorísimo no lo hemos visto desnudo en el baño, aunque algunas vasallas sí, pero quedamos asombrados al contemplarlo en las páginas de Novella 2000, que viene a ser lo mismo. O incluso más profundo, ya que gozamos la posibilidad de mirarlo durante todo el tiempo que nos pete, sin perder ningún detalle anatómico.

Y así se plantea la gran pregunta: ¿podemos considerar un gran hombre a su majestad Juan Carlos de Borbón y Borbón, los vasallos que disfrutamos de la visión inusitada de su mayestático culo? Verdaderamente de esa pregunta se deducen otras como: ¿qué características extraordinarias poseen las reales ancas para hacerlas superiores a las de cualquier menestral del reino, si su apariencia fotográfica resulta muy vulgar? ¿Después de haber comprobado que el rey desnudo no vale más que cualquiera de sus vasallos, debemos continuar llamándole majestad y haciéndole reverencias, según el protocolo de la Corte seguido por la mayoría de los políticos que acuden al confesionario de palacio para recibir su bendición?

Parece más lógico resucitar la fórmula seguida en las Cortes castellano—aragonesas, que fue prohibido por el nefasto Felipe V de Borbón en 1711: “Señor, nos, que cada uno de nosotros vale tanto como vos, y todos juntos más que vos, te hacemos rey si cumples nuestros fueros y los haces cumplir, y si no, no.” Bien es verdad que los borbones han sido históricamente capaces de jurar todo cuanto pensaban perjurar, y lo hicieron. Aunque no los hayamos visto desnudo más que a uno de ellos, sabemos que no son grandes hombres. Y sin embargo, llevan más de tres siglos aposentando sus borbónicas posaderas en el trono. De donde se infiere otra pregunta: ¿por qué?

ARTURO DEL VILLAR
PRESIDENTE DEL COLECTIVO REPUBLICANO TERCER MILENIO

Comentarios
Añadir nuevo
Tomy   |2019-12-17 13:17:33
esperpéntica foto, él es un golfo, pero ella es el colmo del conformismo
Angiolillo   |2019-12-17 13:19:02
en otras épocas esto de dos reyes podría dar lugar a una tragedia, ahora como
la monarquía franqista es un sainete, da igual
Nombre:
Email:
 
Título:
Código UBB:
[b] [i] [u] [url] [quote] [code] [img] 
 
 
:angry::0:confused::cheer:B):evil::silly::dry::lol::kiss::D:pinch:
:(:shock::X:side::):P:unsure::woohoo::huh::whistle:;):s
:!::?::idea::arrow:
 

3.26 Copyright (C) 2008 Compojoom.com / Copyright (C) 2007 Alain Georgette / Copyright (C) 2006 Frantisek Hliva. All rights reserved."

 

El Bueno

EL FEO

EL MALO

UNO QUE PASABA POR AQUI