Los supermillonarios españoles multiplican sus fortunas en medio de la pandemia y la depresión económica

Juan Carlos Arias. Mientras la debacle económica en el Estado español hará que el PIB del año 2020 sufra una caída de entre un mínimo del 9% y un máximo algo superior al 15%, ya entre el primer y el segundo trimestre cayó un 22,1% y el aumento del paro se calcula que empujará a la pobreza como mínimo a 700.000 personas, según la ONG Intermón Oxfam. El selecto club de los supermillonarios españoles, los que tienen más de 1.000 millones de patrimonio personal, logró aumentar su fortuna de conjunto en 19.200 millones de euros solo entre mediados de marzo y principios de junio, según también datos de Intermón Oxfam, en plena pandemia y con la economía en caída libre.

Frente a esto el Gobierno de coalición de PSOE y Unidas Podemos sigue descartando cualquier reforma fiscal que haga que paguen más los que más tienen. Por el contrario, con sus políticas económicas está apoyando fundamentalmente a las élites económicas y financieras mediante subvenciones millonarias: subvenciones directas a empresas por sectores económicos (10.000 millones de euros), créditos avalados a las empresas (120.000 millones de euros), desgravaciones fiscales, moratorias, pago de ERTEs y reducciones a la cuota de seguridad social (en conjunto podrían llegar a los 50.000 millones de euros).

Este verdadero plan de salvataje a los capitalistas está provocando una deuda pública que se estima podrá quedar entre el 115% y el 120% del PIB y un déficit que estará entre el 12% y el 15%, lo que sin duda obligará tarde o temprano a recortar el gasto público, sobre todo de las grandes partidas del presupuesto: pensiones, sanidad, educación, salarios públicos, etc., repercutiendo gravemente en las condiciones de vida de la clase trabajadora y los sectores populares.

Por el contrario, a los trabajadores solo se les ofrecen parches como el Ingreso Mínimo Vital, 5.000 millones anuales, o reducciones salariales por ERTE al cobrar solo el 70% del salario durante los primeros 6 meses, los que han cobrado, y el 50%, si no se modifica, durante el resto del tiempo. Cuando no el puro y duro desempleo para el millón de despidos que hubo entre marzo y abril, en muchos casos sin derecho a paro por no tener cotizado el suficiente tiempo o por ser trabajadores de la economía sumergida. Basta con destacar las enormes “colas del hambre” y la elevada solicitud de alimentos a los bancos de alimentos y asociaciones humanitarias para evaluar la crisis social y humanitaria que está implicando la pandemia y su consecuente depresión económica, la mayor en toda Europa tras el Reino Unido.
Los supermillonarios y la herencia franquista

La mayoría de los supermillonarios en el Estado español vienen de rancios abolengos del siglo XIX y otros surgieron tras las posibilidades abiertas por la corrupta dictadura franquista. Son auténticas sagas que se han ido sucediendo, sin que el cambio de régimen del franquismo a la democracia liberal del Régimen del 78 les haya hecho ninguna mella en sus riquezas. Más bien al contrario. El cambio de régimen les sirvió para incrementar, consolidar y en muchos casos legitimar los dineros obtenidos casi siempre del beneficio fruto de los privilegios y las condiciones ofrecidas por la dictadura franquista durante 40 años. Fue, en esos casos, el pago del dictador Franco a los servicios prestados por su contribución a la victoria en la Guerra civil española, por estas ahora, muy democráticas e ilustres familias.

Con la caída de la dictadura de Franco, la democracia liberal sucesora del régimen franquista implantada mediante una transición sin ruptura, y, en consecuencia, manteniendo los privilegios económicos, jurídicos y sociales de las élites económicas y financieras del período franquista, se limitó a cubrir de legitimidad los patrimonios que habían medrado bajo la dictadura franquista. A estos se fueron añadiendo otros que han florecido durante el período “democrático”, al calor en muchos casos de la corrupción política, los pelotazos urbanísticos, los contratos amañados de la administración y, en general, sobre la base de la explotación del trabajo, del nepotismo y la corrupción generalizada, económica y política, del Régimen del 78. No por casualidad la que era su máxima cabeza, el fugado rey emérito Juan Carlos I, actualmente se encuentra presuntamente en un proceso por corrupción instruido desde la fiscalía de Suiza por entre otros delitos, blanqueo, fuga de capitales y cobro de comisiones ilegales.

Familias de mil millonarios como los Fluxá Figuerola, que se hicieron con la agencia de viajes de Iberia en 1956 y a partir de la cual levantaron un imperio hotelero y turístico, forman parte de los actualmente 24 milmillonarios existentes en el Estado español. Como otros están siendo beneficiados por el conjunto de ayudas y subvenciones del Gobierno de Unidas Podemos a través de sus empresas, sin que vean incrementados los impuestos tan siquiera, con el argumento de que ahora no se puede por la enorme crisis del sector.

Un sector, el turístico al que ahora tenemos que apoyar en su totalidad y “entre todos”, sin distinguir entre pequeñas empresas familiares y auténticos emporios económicos. Porque los más beneficiados del “boom” económico del turismo son las sagas familiares importantes, además de fondos buitre y de inversión, propietarias de los grandes grupos turísticos que han estado haciendo el “agosto” durante décadas. Sin ir más lejos el año pasado la actividad turística supuso el 12,3% del PIB, alrededor de los 140.000 millones de euros, con 83,7 millones de turistas extranjeros recibidos, un auténtico récord.

Otro sector punta en el que las sagas familiares tienen un gran peso es el de las infraestructuras públicas y la construcción. Un tipo de actividad que por su propio desarrollo se vincula de una manera muy directa y especial con el poder político de turno. Ahí tenemos la familia de los Del Pino que son los propietarios de Ferrovial, levantada a partir de los primeros contratos con Renfe, en plena reconstrucción y ampliación de la vía férrea en época franquista. Ahora cuatro de sus cinco hijos pertenecen a la escasa élite de los milmillonarios. Otro sector que, afectado por la crisis, sin duda recibirá una lluvia de millones de euros para sortear la crisis.

En este sector, que abarca muchas actividades dentro del terreno de la obra pública, no solo la construcción, tenemos a Florentino Pérez presidente y accionista muy importante de ACS que inició su impulso al estrellato empresarial cuando fundó la citada constructora en 1997. Siempre muy vinculado al poder y recibiendo enormes compensaciones ante cualquier dificultad en el negocio, recordemos el caso del almacén de gas en las costas de Castellón y la compensación que estamos pagando en los recibos cuando la instalación hubo de cerrarse ante los micro terremotos continuados que se produjeron en la zona tras la instalación del almacén. También destaca en el sector de la construcción Alicia Koplowitz que ha regresado según la lista Forbes al club de los milmillonarios.

Otro destacado supermillonario es el valenciano Juan Roig, propietario de Mercadona, al que se le atribuye un patrimonio de 3.900 millones de dólares. Teniendo en cuenta que, además, su esposa Hortensia Herrero suma otros 2.300 millones de dólares. Actualmente Mercadona cuenta con 1.600 establecimientos y 79.000 empleados. El sector de los hipermercados y grandes supermercados de la alimentación que fue muy beneficiado por el incremento de las ventas que se produjo tras la pandemia, seguirá surfeando la crisis y beneficiándose de la baja fiscalidad que se viene produciendo desde el inicio de la crisis de 2008 con una caída en el impuesto de sociedades cercano al 40%.

Por último, destacar de entre este selecto club al dueño de Inditex, Amancio Ortega, y a su familia. En concreto el caso de Amancio Ortega es muy destacable por figurar en la posición 16 de los superricos del mundo y la primera fortuna de Europa, según Bloomberg, con un patrimonio estimado de casi 60 mil millones de dólares. Este sector que si sufrió la consecuencia de la crisis se ha visto compensado, sin duda, por los apoyos del Estado español contra la crisis. Todo lo que demuestra que su filantropía es un tanto limitada en tanto en cuanto el año pasado saltó a la prensa una acusación de fraude fiscal por parte de la Agencia Tributaria. Teniendo en cuenta, además, que el año pasado entre dividendos y sus inversiones inmobiliarias incrementó su fortuna personal en más de 2 mil millones de dólares.

Hay familias supermillonarias españolas en muchos más sectores económicos, en el farmacéutico (Almirall, familia Gallardo), Coca-Cola España (Sol Daurella), componentes del automóvil (Gestamp, familia Riberas), etc.
Impuestos

En el Estado español según los datos de la lista Forbes hay 24 milmillonarios. Sin embargo, si bajamos el patrimonio personal al millón de euros, que no está nada mal, nos encontramos con que hay 235.400 ricos en esta situación. Esto supone un incremento respecto al año anterior de 11.000 ricos de más de un millón de euros. Es decir, se incrementó un 5% esta banda alta de los más acaudalados. Para hacernos una idea del volumen de riqueza que implica este patrimonio, hay que tener en cuenta que para valorar su riqueza no se computa ni sus hogares, ni otros bienes. Es decir, básicamente son activos financieros y monetarios.

La demostración de que a los de muy arriba les va muy bien, es que según el Informe Mundial sobre la Riqueza que acaba de publicar la consultora Capgemini. Asimismo, Crèdit Suisse calculaba el año pasado en un millón los españoles con más de un millón de dólares incluido todo su patrimonio, lo que suponía que se había multiplicado por cinco este grupo de ricos.

Con datos de la Agencia Tributaria el año pasado solo 611 españoles declararon tener en 2017 más de 30 millones de euros. Sin embargo, en un informe del año pasado Crèdit Suisse calculaba que había 2.200 ricos españoles que tenían una fortuna superior a los 45 millones de euros. Una diferencia en los datos que demuestra lo elevado de la evasión fiscal de los ricos españoles.

Todo esto en un contexto en que el impuesto sobre el patrimonio, el único que grava a las grandes fortunas, gestionado por las comunidades autónomas, resulta un auténtico “chollo” para los ricos. La mayoría tiene un mínimo exento hasta los 700.000 euros y en algunas, como la Comunidad de Madrid, está bonificado al 100%.

Un programa anticapitalista y de clase

Ante a esta situación en que los ricos son cada vez más ricos y los pobres cada vez más pobres, y quienes además mayormente sufren la crisis sanitaria, las burocracias sindicales siguen actuando como garantes del orden y la contención. Frente a ellos, es necesario levantar un programa económico y social anticapitalista y una estrategia independiente de clase, sobre la base de la autoorganización democrática y de base de los trabajadores que impulse y unifique las luchas que ante los ataques que se avecinan, sin duda, se van a producir.

Un programa que en lo económico incluya para empezar la derogación de las reformas laborales de Zapatero y Rajoy, incremento potente de impuestos a las grandes fortunas, el reparto del tiempo de trabajo sin reducción salarial para combatir el desempleo, la prohibición de los despidos, el acceso de los trabajadores a los libros de contabilidad de las empresas y sectores económicos que piden ayudas y subvenciones y despiden, la nacionalización sin indemnización bajo control obrero de las empresas que quieran echar el cierre a sus instalaciones, la nacionalización de la banca son indemnización y bajo control de los trabajadores para garantizar los fondos necesarios para desarrollar una política económica expansiva en favor de los trabajadores, implementar un programa de inversiones públicas y creación de empleo masivo del sector público, etc.


Comentarios
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ahíle has dao   |2020-09-09 15:05:06
Con la caída de la dictadura de Franco, la democracia liberal sucesora del
régimen franquista implantada mediante una transición sin ruptura, y, en
consecuencia, manteniendo los privilegios económicos, jurídicos y sociales de
las élites económicas y financieras del período franquista, se limitó a
cubrir de legitimidad los patrimonios que habían medrado bajo la dictadura
franquista. A estos se fueron añadiendo otros que han florecido durante el
período “democrático”, al calor en muchos casos de la corrupción
política, los pelotazos urbanísticos, los contratos amañados de la
administración y, en general, sobre la base de la explotación del trabajo, del
nepotismo y la corrupción generalizada, económica y política, del Régimen
del 78. No por casualidad la que era su máxima cabeza, el fugado rey emérito
Juan Carlos I, actualmente se encuentra presuntamente en un proceso por
corrupción instruido desd...
Anónimo   |2020-09-09 15:07:09
actualmente se encuentra presuntamente en un proceso por corrupción instruido
desde la fiscalía de Suiza por entre otros delitos, blanqueo, fuga de capitales
y cobro de comisiones ilegales.
¿GOBIERNO PROGRE?  - NO GRACIAS   |2020-09-09 15:08:29
PORQUE LOS RICOS SON CADA VEZ MÁS RICOS, Y LOS PÒBRES AUMENTAN
people   |2020-09-09 15:09:20
el problema es el Régimen del 78, franquismo sin Franco
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