Borbones por la gracia de Franco

Juanito jura lealtad a Franco en 1969

Franco estableció las bases para el futuro monárquico de España en 1947, con la Ley de Sucesión en la Jefatura del Estado, que declaraba a España Reino y otorgaba al Jefe del Estado la facultad de proponer a las Cortes la persona que lo sucedería a título de rey. A Franco le hubiera gustado ser rey de España, por la gracia de dios, y usurpó prerrogativas reales, concedió títulos nobiliarios bajo palio y con guardia mora. Vivió como un rey, con el boato y protocolo franquista, parecido a la corte real de Alfonso XIII, pero con guerrera blanca, camisa azul y boina roja, España era una democracia orgánica, sin democracia, además de un reino sin rey.

 

Ya había reino sin trono, sustentado por una cruel dictadura; faltaba elegir a la persona, al sucesor; y no iba a ser el heredero del anterior rey −Alfonso XIII había sido declarado culpable de alta traición, degradado de sus dignidades y expropiados sus bienes por las Cortes de la República−. Franco cerró la puerta a su hijo Juan en la propia Ley de Sucesión: El Jefe del Estado puede proponer a las Cortes la exclusión de la sucesión a aquellas personas reales carentes de la capacidad necesaria para gobernar o que "por su desvío notorio de los Principios Fundamentales del Estado o por su actos, merezcan perder derechos de sucesión establecidos por esta Ley". Don Juan no reunía las características adecuadas; parece que era demasiado liberal, pero su hijo podría resultar. El 14 de mayo de 1977 tuvo lugar uno de los hechos políticos más relevantes para la historia de la actual monarquía española, la renuncia de Don Juan de Borbón a sus derechos dinásticos en favor de su hijo Juan Carlos.

Durante el franquismo, se produjeron demasiadas intrigas e intereses para la reinstauración (o instauración según lo dijeran unos u otros) de la monarquía. Tras descartar al heredero legítimo Juan de Borbón, hijo de Alfonso XIII, se eligió al hijo del pretendiente. Un niño al que se le podría adoctrinar en la ideología del régimen. Se le cambió el nombre de Juanito, a Juan Carlos y no es hasta el 22 de julio de 1969, cuando con el título de Príncipe de España, Juan Carlos jura como sucesor de Franco. (Ley 62/1969, de 22 de julio, por la que se provee lo concerniente a la sucesión en la Jefatura del Estado).

Ese fue el primer acto institucional en su camino al trono de España. Jura fidelidad a los principios del Movimiento, acepta ser sucesor de Franco a título de rey, "recibiendo de Su Excelencia, la legitimidad política surgida del 18 de julio". Aseguraba para él y los suyos la corona que hoy ostenta su hijo; y el régimen garantizaba el franquismo sin Franco, convencidos de que un príncipe que jurase fidelidad a los principios y leyes del Movimiento, traicionando a su padre, sería fácil de manejar. Pero ya se sabe, quién traiciona a su padre, traiciona a dios y al diablo si en ellos dice creer y es necesario.

Juan Carlos fue nombrado sucesor del dictador. Franco delegó en él en dos ocasiones por motivos de salud, por lo que podría decirse que el rey emérito "ejerció de dictador suplente" en dos ocasiones. El monarca se acomodó al sistema, y el pueblo se acostumbró a un rey, al que mantenía económicamente, sin opinión, salvo el día de nochebuena, delante de un Belén con sonidos de zambomba y pandereta.

La monarquía, por su naturaleza, es antidemocrática; atenta contra la igualdad de oportunidades y al principio constitucional de igualdad ante la ley. Es un órgano del Estado, sobre el que el propio Estado no tiene ningún tipo de control: ni político, ni económico, ni de ninguna naturaleza. Las Cortes que representan a la soberanía nacional, no tienen competencia alguna sobre la gestión de la Casa Real. La persona del rey es inviolable constitucionalmente, lo que le sitúa por encima de la ley. La corona es un órgano opaco, nada transparente, que no da cuentas a nadie, sobre nada ni de todo. Es tiempo de pensar en cambiar el Sistema, por cuestión de salud democrática.

Durante la Transición se establece la monarquía parlamentaria como modelo político del Estado. Todo fue posible por el acuerdo tácito de pasar página; por miedo y por el ansia y anhelo de libertad. La Constitución fue un trágala para salvar la monarquía, una operación de blanqueo e hipnotismo ejemplar: "o te comes la manzana con gusano o no hay manzana", decía el profesor Vicenç Navarro.

El rey ostentaba la legalidad fáctica heredada de Franco, y la legitimidad dinástica de su padre, pero no fue hasta el 23F en el que pasó, de ser el rey de Franco, a salvador de la democracia. Se trataba de consolidar al rey, ya fuese con el triunfo del golpe de Estado o con su fracaso. Y lo consiguieron.

El actual rey, ni pía ni pasma, pero nada es todo lo que parece; son otros quienes le mantienen en el trono y no es por España, sino por su propia conveniencia

 

Comentarios
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arameo   |2021-11-23 12:44:22
HORA NOS PARECE IRREAL, QUE UN PERSONAJE QUE HEREDA UN TRONO DE UN GOLPISTA
CRIMINAL GENOCIDA, REINARA EN ESPAÑA HABIENDO SALIDO DE LAS ENTRAÑAS DE LA
DICTADURA FASCISTA, PERO ASÍ FUE POR EL TERROR QUE EXISTÍA EN ESPAÑA AL
RÉGIMEN FRANQUISTA
cuore   |2021-11-23 12:45:39
pues anda que el falangista que dirigió el cambio, tambien era para echarle de
comer aparte
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