EL REINO COCOTERO, UN PARAÍSO PARA NEGOCIOS Y GAJES

ácratas

Españoles: sé que pensáis que tenéis menos futuro que los pájaros con vértigo. Por eso hoy, en vez de a daros por saco, vengo a animaros. De ahí el título de este artículo, que no es consecuencia de un delirium tremens etílico, ni optimismo injustificado, sino la verdad. Os digo rotundo: Podéis salvar opíparamente los diez años de dificultades que se inician ahora, o incluso haceros ricos, hasta los más afectados por la crisis, que sois los profesionales del ámbito del ladrillo: constructores, APIs, arquitectos, ingenieros... Basta con que sepáis adecuaros a los tiempos. Ya os diré cómo, pero antes tenéis que entender bien la situación actual y lo que nos depara el futuro inmediato:


La debacle en la que nos han metido esta banda de partitócratas sinvergüenzas, este Gobierno de inútiles, capaz de vender los zapatos para comprarse unos cordones, es perfectamente pronosticable: A finales de año estaremos como a principios de 2005. Nada aún letal. Pero a finales de la crisis, cuando la burbuja se haya deshinchado completamente, ¿imagináis cómo estaremos? ¡Bingo! Como a finales de 2001, justo antes de la llegada del Euro. Hasta ahí llegará la recesión del PIB; hasta ahí la deflación de los precios. Hasta ahí precisamente, porque todo lo que se ha hecho desde entonces son castillos en el aire, gracias a la especulación y al endeudamiento generalizado.

No le deis más vueltas, que parecéis mancos remando: la terrible burbuja-almorrana de España estos últimos años se llama Euro. Empezando por ese café que pasó en un solo día de 100 pesetas a 1 oigo o aurelio, todos los precios se han encarecido un 66%, que viene a ser la discordancia entre lo oficial a lo real. Y el sector ladrillo es el que ha absorbido el resto de la masa monetaria creciente que no podía entrar a saco a engordar los alimentos básicos, más allá del IPC de un 5% anual, sin riesgo de un estallido social.

“Bueno -os diréis-, “aunque este Maldito Hijo de Perra tuviera razón, y volviéramos a los niveles económicos de finales de 2001, la sangre no llegaría al río. ¿O acaso no vivíamos todos tan tranquilamente entonces?” Pues no, bandidos, no es tan fácil volver a ser los que éramos en 2002, porque para eso habrían de enmendarse antes algunas de las consecuencias de vuestros desaguisados de estos 7 años:

—Que los bancos os perdonaran la deuda hipotecaria en más de la mitad para concordar con su verdadero valor de mercado no especulativo.
—Que una masa monetaria de dinero especulativo de unos 500.000 millones de euros saliera por las fronteras.
—Que dos millones de vehículos fueran devueltos a las financieras.
—Que desaparecieran como por ensalmo los 7 millones de inmigrantes que entonces no teníamos.

Y entonces, y sólo entonces, España podría asumir tener sólo 14 millones de trabajadores activos —incluidos 3 millones de funcionarios—, que son los que subsistirán al tocar fondo. Pero, claro, las cosas no van a ser así... Porque:

—Los bancos no os van a perdonar la mitad de la deuda hipotecaria, que ya se ha encargado Botín de cambiar la Ley Concursal. Y no sólo os van a embargar el piso, sino la vida entera, a menos que pongáis en alquiler los chochitos de vuestras hijas para abonar las cuotas usurarias.
—La masa monetaria de dinero especulativo de 500.000 millones de euros no saldrá de los bancos, porque ya empieza a cerrarse el corralito. La Caixa y el Santander están encorralando a sus inversores en fondos hipotecarios, y no les dejan deshacer posiciones.
—Los dos millones de vehículos impagables os los vais a comer, aunque no podáis moverlos de la acera de enfrente, por falta de combustible.
—Y los 7 millones de inmigrantes se van a quedar y van a cambiar de oficio, a la mejicana. ¿No veis que aún siguen llegando por miles, a pesar de la crisis económica? “¿Por qué? —os preguntaréis los menos rústicos— ¿Acaso porque los engañan en sus lugares de origen?” Pues no. No es eso. Sino porque es ahora cuando España es un paraíso de oportunidades para jóvenes bien dispuestos, atezados y capaces de sobrevivir en lugares tan inhóspitos como Minsk, Bucarest o Kinshasa.

En España, se ha abierto un abismo insondable e insalvable entre clases acomodadas —e incluyo a los funcionarios, junto a los banqueros, gerifaltes, empresarios, ejecutivos, militares, terratenientes y curas— y las clases míseras: los trabajadoras por cuenta ajena, los parados, los frikis y las clases pasivas. Y, en medio, empieza a emerger una legión de bandas armadas que ejercen su poder mediante la violencia. No hay vuelta de hoja: secuestros exprés, asaltos a domicilios, chantajes y extorsiones protectivas. Empeñarse en seguir siendo progretas pacifistas abonados a una ONG es tan superfluo como ponerle sabores a los supositorios.

Y vamos ahora al asunto de las oportunidades, que es, al fin y al cabo, lo único que os interesa, cabrones. Pues es más simple que el mecanismo de un botijo: El chollo se llama seguridad: Si sabéis de construcción, vended “habitaciones del pánico” a las clases acomodadas, que van a pasar más miedo que un maricón perdiendo peso, y pagarán gustosos 100.000 oigos por una chapucilla de hormigón armado con interior minimalista. Si sabéis de electrónica, vended instalaciones de sistemas de seguridad conectados a centrales de protección. Si lo vuestro es la venta al menor, vended a domicilio “kits de supervivencia” como éste tan práctico que mostramos:

 

 

 

 

 

 

 

 

Muy útiles para defender a la familia de uno de plagas tan reconocidas como peligrosas: ¡la de los osos, sin ir más lejos! Y si lo vuestro es la fuerza bruta, porque sois unos bien alimentados hijos de la LOGSE, con menos luces que una patera, y medís más de 1,85, vended protección a pelo: sed acompañantes de papás de cuello blanco al curro, de niñas al colegio y de mamás que van de compras —con un buen sobresueldo, si tenéis cierto atractivo y la polla dura y venosa como cuello de cantaor—; no hace falta titulación, pero empezad ya mismo, que muy pronto ese servicio lo van a prestar algunos policías cazadores de mordidas.

Es en este sector emergente en el que se van a gastar esos españoles, que no sabían que es mejor en paz un huevo que en guerra un gallinero, una buena parte del dinero que ganaron especulando con el ladrillo. Así que buena suerte a todos, lectores que estáis decididos a prosperar en medio del caos, aunque os cueste un gran esfuerzo. Y os dejo una máxima para que la reflexionéis: Más vale morir aprendiendo que vivir ignorando.

MALDITO HIJO DE PERRA

Comentarios
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Anónimo   |2009-02-18 15:59:53
ESTE TIO ES GENIAL
Anónimo   |2009-02-18 16:11:24
El miedo sirve de medio para controlar al personal que opta por sacrificar su
libertad por una supuesta seguridad
peri   |2009-02-18 18:01:15
buen árticulo, pero estéticamente horrible, el texto pegado literalmente a la
foto(como en todos lo ártuculos)...un poquito de diseño por favor.
LIBERTAD  - MAMONES.   |2009-02-18 18:14:23
PORQUE SIEMPRE TIENE QUE ESTAR ALGUN INCOMPETENTE TRATANDO DE DESVIAR LA
ATENCION DE LO QUE REALMENTE INPORTA. Anda , critica si puedes el
articulo.
Anónimo   |2009-02-18 18:28:49
Me hierve la sangre cuando veo o leo ciertas actitudes de los
"fieles" . Con la que está calledo y estamos en florituras.
Pepín   |2009-02-18 18:47:10
Extraordinario artículo y yo lo leo perfectamente, lo que le pasa a los
pesebreros es que como se pasan el dia con el morro agachado cuando lo levantan
e intentan leer se les nubla la vista, no saben que inventar.Gilipollas.
Anónimo   |2009-02-18 19:58:52
No estaria mal un kit matacaimanes y de paso un espantawillys, en Extremadura se
agotarian.
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